Familia Beliceña víctima de secuestro virtual en Chetumal
Una familia de Corozal vivió momentos de angustia tras recibir llamadas en las que se les informaba que sus dos hijas y su yerno habían sido secuestrados en México. Presas del pánico, comenzaron a reunir dinero y a comunicarse con conocidos, temiendo por la vida de sus seres queridos. Horas después se confirmó que los jóvenes no habían sido raptados, sino que habían sido víctimas de un esquema de secuestro virtual.
Un familiar relató cómo se desarrollaron los hechos y la desesperación que enfrentaron mientras intentaban verificar la información y buscar ayuda.
“Después de unos minutos, recibimos una llamada de la fiscalía y comenzamos a hablar con mi sobrino Oliver. Nos dijeron que no diéramos dinero porque esto es virtual y no un secuestro real, como si hubiera un arma o algo. Están siendo amenazados, si los van a matar y esas cosas. Pero no podemos correr el riesgo. No sabemos nada de ese lado, estamos del lado beliceño, y hay otra jurisdicción”, explicó.
El familiar indicó que intentaron contactar a las autoridades locales sin éxito inicial. “Intenté llamar a la policía aquí en Orange Walk, nadie respondió. Llamé al 911, nadie respondió. Luego tengo un primo que es policía, lo llamé y él me puso en contacto con el Sr. Rejón, de la Special Branch en Corozal. Le expliqué la situación y me dijo que no podían hacer nada aquí en este momento porque México es otra jurisdicción. Me recomendó buscar asistencia policial allá antes de entregar cualquier dinero.”
Sin embargo, para ese momento ya se habían realizado transferencias de dinero bajo amenazas directas a las víctimas. “Pero para ese momento, el Sr. Rosales ya había ido. Trataba de contactarlo para decirle que no podía continuar, porque según ellos, la persona que tenía a mi hija y a su hijo le dijo que debía quitar su chip y poner un chip mexicano y conectarse a Internet. Así que estaban tratando directamente con él desde México.”
Según el testimonio, los extorsionadores exigieron pagos escalonados. “Le dijeron que si depositaba los cien mil pesos primero, liberarían a mi hija mayor. Lo hizo. Después de unos minutos, mi hija apareció en un Uber. Luego le dijeron que si quería ver a los otros dos, debía depositar los siguientes cien mil pesos. Así que lo hicieron y depositaron los otros cien mil.”
Mientras tanto, la fiscalía mexicana ya colaboraba con la familia para localizar a los jóvenes. “Pero para ese momento, la fiscalía ya hablaba con nosotros. Les dimos el número de mi hija, el tipo de teléfono, y pudieron localizarla por su iPhone 13. La localizaron, pero para cuando pudieron llegar, el Sr. Rosales ya había depositado los doscientos mil pesos.”
El caso evidencia la sofisticación de los secuestros virtuales y la vulnerabilidad de las familias ante amenazas transfronterizas que buscan generar pánico para obtener dinero.


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