Mortandad de peces en San Estevan reaviva alarma sobre el Río Nuevo
Un aumento repentino en la cantidad de peces muertos cerca de San Estevan ha vuelto a encender las preocupaciones por la salud del New River en el Distrito de Orange Walk.
El Department of the Environment confirmó que respondió al incidente, que según las autoridades ocurre casi todos los años o cada dos años, y que estaría vinculado a bajos niveles de oxígeno en el agua provocados por floraciones recurrentes de algas.
El Oficial Jefe de Medio Ambiente, Anthony Mai, explicó que se realizaron pruebas de monitoreo tras recibir los reportes.
“El Departamento del Medio Ambiente recibió informes de una mortandad de peces cerca de la Aldea de San Estevan en el Distrito de Orange Walk. Respondimos al incidente como lo hacemos normalmente y realizamos monitoreo del agua en el área donde se observó la mortandad de peces. Hemos recopilado datos que destacan lo que creemos que es la causa.”
Mai señaló que este tipo de evento no es aislado y recordó la grave crisis ambiental de 2019.
“Debo señalar que esto es un hecho que ocurre casi todos los años o cada dos años. De hecho, como sabrán, dos mil diecinueve fue el año en que el Río Nuevo se degradó significativamente a un estado de eutrofización.”
La eutrofización ocurre cuando el exceso de nutrientes en el agua —provenientes principalmente de escorrentías— provoca una proliferación masiva de algas. A medida que estas crecen y se descomponen, consumen el oxígeno del agua, creando condiciones anóxicas que resultan letales para los peces.
“A medida que las algas crecen, proliferan y florecen, agotan el oxígeno en el agua, lo que lleva a un estado anóxico y resulta en mortandades de peces”, explicó.
Aunque las autoridades aseguran contar con datos extensivos sobre la cuenca y tener claridad sobre los próximos pasos, una solución estructural clave sigue pendiente.
“Lo que nos falta, lo que idealmente querríamos, es que el gobierno rediseñe el drenaje municipal de Orange Walk para que el agua del drenaje fluya hacia la sabana en lugar de hacia el río.”
Mientras tanto, la mortandad de peces sirve como un recordatorio de que, sin intervenciones mayores en la gestión de aguas residuales y escorrentía de nutrientes, el Río Nuevo seguirá vulnerable a episodios recurrentes de deterioro ambiental.


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