Sentencian por asesinato en Cahal Pech
Más de siete años después del asesinato de Bobby García en Cahal Pech, la justicia alcanzó al responsable la semana pasada en Belmopán. El Tribunal Supremo sentenció a Pablo Catzim a catorce años de prisión por el homicidio ocurrido en 2018. Catzim tenía quince años al momento del crimen y será elegible para libertad condicional después de cumplir tres años. Su coacusado fue absuelto tras convertirse en testigo de la corona.
La sentencia puso fin a un proceso judicial que se extendió por más de siete años y cuatro meses. Durante la audiencia, el abogado defensor, Bryan Neal, explicó que el tribunal tomó en cuenta el arrepentimiento expresado por su cliente. “El acusado expresó remordimiento por lo que había hecho y se disculpó con la familia. Se disculpó con la madre, el padre y con toda la sociedad por sus acciones”, señaló. Añadió que “creo que el juez tomó eso en consideración durante la mitigación e impuso una sentencia de catorce años como máximo”.
Los hechos del caso revelaron la extrema violencia del ataque. Bobby García fue apuñalado brutalmente en el pecho, sufrió cortes en el rostro y la garganta y, según se indicó en el juicio, incluso fue fotografiado por sus atacantes. El juez Cumberbatch citó la gravedad del crimen al momento de dictar sentencia, pero también reconoció el progreso mostrado por Catzim durante su tiempo en prisión.
Entre los factores considerados estuvieron que Catzim culminó sus estudios de secundaria y completó múltiples programas de rehabilitación mientras estuvo privado de libertad. Además, los siete años que pasó en prisión preventiva fueron acreditados dentro de la condena total de catorce años, lo que le permitirá optar por libertad condicional en tres años.
El padre de la víctima, Oscar García Sr., expresó el profundo dolor que aún atraviesa la familia y su inconformidad con la sentencia. “A mi hijo Bobby no se le dio una segunda oportunidad. No tuvo una segunda oportunidad, y nunca tendrá una segunda oportunidad”, afirmó. Añadió que “los criminales, sin embargo, reciben segundas oportunidades”.
García padre también cuestionó el impacto real del fallo en la familia. “Después de esos catorce años, será libre para reintegrarse a la sociedad y continuar su vida. ¿Pero qué hay de nuestra familia? ¿Qué hay de mi esposa, que ha sufrido todo esto?”, dijo. Concluyó señalando que “esperamos siete años y cuatro meses pacientemente nuestro veredicto, y esto es a lo que hemos llegado. Definitivamente no es lo que esperaba”.
Durante la audiencia, el juez también expuso el contexto personal de Catzim. Señaló que creció en un hogar violento, fue abusado por su padrastro tras la muerte de su padre biológico, enfrentó pensamientos suicidas y comenzó a consumir cannabis desde los once años. Estos elementos formaron parte de los factores atenuantes considerados por el tribunal.
El abogado Bryan Neal sostuvo que la decisión judicial abre la puerta a una posible reintegración positiva. “Ha demostrado que, si se reintegra en la sociedad, podría convertirse en un miembro productivo”, expresó. Agregó que “tiene una sólida familia que le apoyará cuando salga de prisión y le ayudará en su rehabilitación”.
Neal también hizo un llamado a la sociedad. “Todos merecen una segunda oportunidad. Esto también es un llamado a todos los padres para que cuiden de sus hijos”, dijo. Subrayó que “la víctima en este caso era menor de edad, y el agresor que ha sido condenado también lo era”, y advirtió que “muchos de nuestros hijos están tomando el camino equivocado”.
Bobby García estaba a pocos días de cumplir diecinueve años cuando fue asesinado. Amigos y familiares lo recuerdan como un joven tranquilo, amante de la música y lleno de energía, sueños y aspiraciones, una vida que fue truncada antes de poder realizarlos.


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